Sadomasoquismo Positivo Real Life

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Sadomasoquismo Positivo Real Life

Mensaje por Sophia el Mar Nov 09, 2010 9:41 pm

Ella no supo decir no...
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El tráfico de las avenidas, las copas, los amaneceres conversados, las huídas a destiempo, la adrenalina, las noches de insomnio, los bares, las luces parpadeantes desde la esquina más remota de una cuidad ajena, el destierro del hogar, los negocios, los zapatos con cartera al tono, las medias de seda negra, el almanaque en la vispera de deshojar la última fecha y el sótano del anteúltimo acto fallido ignorando la procesión, bailando con mi soledad y la suya, como un continente virgen e irresponsable.Los acordes a mis espaldas, la guitarra debajo de mi misma, el humo, cerveza caliente dejando latas sin vaciar, la cárcel de mis venas anesteciadas atadas al enredo de sus manos en las cuerdas, el destino teje sus cadenas de hierro con pedazos de sueños que quedan atrapados más allá del silencio ante un desconocido porvenir.

El sigilo de una gata en celo haciendo equilibrio por tejados resbaladizos desatando instintos, el olor del miedo ignorado cruzando al lado que lo vuelve visible, los ojos atentos a cada gesto desde la penumbra y la ceguera de los focos apuntando, como armas de calibres insospechados que lo obligan brillar por si mismo, sus manos como imanes y la forma que dibuja su cuello cuando agacha la cabeza, la distancia infranqueable que se abre en su entorno más cercano, el fin de acto sin telones.

Su nombre y el mío pronunciado por bocas ajenas, el combustible y los semáforos, las frases hechas, la tanjente de las ventanillas, las palabras como flechas que se esquivan, las llaves en la mano, el ascensor al segundo piso, los portarretratos que le dicen aquello que no preguntaría y esa sensación de sobra en los vasos que se apuran a festejar un encuentro casual que parece premeditado y sin embargo nadie había pensado todavía.

El piano desde el rincón que preside, cómplice de la sordera de mis dedos ejecutando notas ignorables, su falta de fe y mi pragmatismo absurdo, no contaba con mis caprichosas tentaciones a esas alturas, mis letras y sus melodías en opiniones que intentan pesar de más y sin embargo subestiman, los minutos que pasan como gotas de mercurio en un termómetro que se niega a trabajar, las despedidas de dos en dos y nuestras soledades juntas que no se duplican.

Sus pocas articulaciones vocales y esa sensación de obligada ceremonia, incomodidades impronunciables entre confesiones ignoradas y sus manos, siempre sus manos como blanco irresistible a mi mirada, una y otra vez, el futuro inmediato asesinando suposiciones tramadas entorno de un nosotros perecedero sin permiso alguno de nuestras voluntades y una promesa tácita de perdurar más allá de un amanecer que quebró el hechizo antes de que el tiempo nos de la chance de romperlo por nosotros mismos, inocencias casuales.

Un hasta luego sin anzuelos y los días como el caudal de un río que nos arrastró a la misma orilla, un prólogo bajo un nombre nunca escuchado y yo pidiendo la cabeza que lo había perpetrado como quien apunta a un desconocido impune de un crimen imaginado, un timbre a deshora y los dos sin saber que poco espacio nos separaba en un lugar tan grande como las espectativas de un niño indeciso en una juguetería del centro, ahogados en realidades tan distintas como parecidas, perdidos en el lugar equivocado.

Una emboscada más y dos desencuentros, llegó cuando me dormí cansada de esperarlo y al tercer día nos volvimos a encontrar negados a vernos todavía, los días como preludios inevitables y las noches como hogueras sin combustible, ahogaba su mudez con palabras demás y las rescataba con un verso certero, buscando en su mirada una aprobación que no quería en realidad, cuentos oscuros y velas consumidas, vampiros abstemios de sangre con colmillos desgastados por el desuso.

Tiempo fuera buscando una salida, el aire agitado empujándonos al centro mismo sin remedio y el terror a chocar de frente nos mantenía tan alejados como el cuerpo diera, como elásticos tensados por demás, idas y venidas a velocidades reprobables y reprobadas con conocimiento de causa previo, intencionalidades buscadas, inmoralidades alevosas nunca cometidas pero deseadas en voz alta, intentos de fuga de común acuerdo, un libreto clase B para una pelicula de culto incomprendida sin público.

Y una noche de las tantas sucedidas, como cinta acelerada, por excesos y dosajes prohíbitivos, sus manos otra vez, sus manos y mi mirada esclavizada a ellas por mucha resistencia que opusiera, no le di la espalda a su guitarra entónces, dos sentidos alertas, una trampa perfecta y yo como cómplice de mi propia condena, entónces supe porque no quería hacerlo, pero ya era tarde, como siempre se hace tarde para volver, aunque nunca lo acepte, aunque nunca lo diga, aunque nunca encontremos el camino de regreso a lo que somos juntos por separado, aunque no sepamos decir no todavía, ni afirmarlo, está escrito...



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